¿Qué es poesía…?

…Y sin vacilar un segundo viajamos hasta Sevilla con Bécquer —poesía eres tú— y el romanticismo.

La poesía nos conduce directamente al amor, al desamor, a la vida, a la alegría, al sufrimiento, al deseo, al sentimiento profundo, a la emoción, al triunfo de lo irracional… Es el primer impulso porque, sin duda alguna, todo eso es poesía. Poesía es eso y más, todo eso y mucho más. Porque la poesía es un arma cargada de futuro.

La poesía, como la música, existe desde el origen de los tiempos, porque vivir sin poesía o sin música no será imposible —supongo—  pero seguro el mundo se convertiría en un lugar aún más insufrible, inhóspito y aciago. Porque la poesía, como el mar, el siempre mar, ya estaba y era.

Porque la poesía, además de un pretexto para sentir tus dedos dibujando historias en mi pelo, es capaz de regalarme la belleza de un pobre cubo de la basura.

Poesía es desmayarse, atreverse, estar furioso, es ir y volver, encontrarse, encontrar, sucederse, suceder. Es táctica y estrategia, una batalla ganada —o perdida—, es sorprenderse, es fluir y huir

Es una tarde de verano, la tarde anterior a la tormenta con truenos en el cielo, una mañana de primavera, dulce y cantarina; ocre, naranja y roja en otoño, o una lluvia airada que estremece en invierno.

Y…

“Si hay poesía subterránea
en mis palabras, solo tú
lo sabes. En ti ha de acabar,
puesto que fuiste tú su origen.

José Hierro

  1. Bécquer.
  2. Gabriel Celaya.
  3. J.L Borges.
  4. G. Belli.
  5. Rafael Morales.
  6. Lope de Vega.
  7. M. Benedetti.
  8. Luis Gª Montero.
  9. José Hierro

Y para ti, ¿qué es poesía? ¿Te apetece contármelo?

Reina, 21 de marzo de 2011

Haiku o el arte de lo pequeño. II

Parte II: la evolución del haiku japonés. El haiku en occidente (*)

El poeta japonés Ippekiro Nakatsuka(1887-1946) inició la escuela Shintai-Haiku (haiku nuevo-estilo, haiku libre), se rebeló contra el haiku tradicional, introdujo el lenguaje familiar, rompió con su rígida estructura eliminando las 17 sílabas, rechazó el uso del kigo y aconsejó el desarrollo del estilo personal del haijin. Sus haiku no tiene forma fija, son flexibles, oscilantes como llamas:

“Sufriendo.
Alrededor de la cama flota
el azul del mar en invierno”.

I. Nakatsuka

Hoy, el haiku se escribe en veinticinco lenguas (algunos afirman que en setenta) que representan corrientes culturales diferentes, por lo que el esquema antiguo ha sufrido numerosas transformaciones tanto en Japón como en occidente.

Hablando de occidente y, en concreto del español y la civilización iberoamericana, nos preguntamos ¿cómo es posible occidentalizar un género poético nacido en el entorno cultural de un Japón del s. VXII, tan ajeno a nuestra cultura? ¿Cómo podemos mantener el esquema métrico 5-7-5 y el kigo?

Pues es posible, y no solo posible, sino real.

Para empezar, el esquema silábico del haiku se aviene perfectamente a las características formales y rítmicas de la lengua castellana.

En la poesía tradicional española existe una figura, la seguidilla, que tiene el mismo patrón silábico que el haiku. La diferencia fundamental radica en que la primera se agrupa en estrofas de cuatro versos –seguidilla simple- (7-5-7-5) y siete versos –seguidilla compuesta- (7-5-7-5-5-7-5) y con rima asonante en los pares:

“La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla
hielo negro y escarcha
grande y redonda”.

M. Hernández

En la seguidilla compuesta, los tres últimos (5-7-5) se avienen perfectamente a las características formales y rítmicas del haiku tradicional.

En Occidente, la exclusión del uso de la metáfora y el pronombre personal es muy respetada por gran cantidad de poetas, hasta el punto de considerar el uso de las mismas, como elemento determinante para descalificar como haiku un poema.

(*) Fuente: Carlos Fleitas. Cómo escribir un haiku

Reina, 10 de noviembre

Haiku o el arte de lo pequeño. I

Parte I: el origen del haiku japonés. (*)

“En medio del llanto
canta la alondra
libre de todo”.

M. Basho

El haiku es un poema breve que nace en Japón en el s. XVII gracias al poeta Matsuo Basho.

El haiku tradicional consta de 17 moras –sílabas- dispuestas en tres versos sin rima de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente (5-7-5).

En la época de Basho la moda era el haikai-no-renga: una creación colectiva en la que un poeta completaba el poema inicial escrito por otro poeta. Ese primer poema, hokku, consta de 17 sílabas, seguido de otro de 14, y así sucesivamente. El hokku tenía, además, otro requisito: debía incluir una palabra clave –kigo- que describiera la estación del año a la que se refiere (primavera, verano, otoño, invierno, Año Nuevo). Basho desliga el hokku de las cadenas de haikai, dando lugar al haiku. Aunque fue otro poeta, Masaoka Shiki (s.XIX), quien desligó por completo el haiku del hokku y le otorgó su definitiva independencia.

Es, en apariencia, sumamente fácil de componer sobre todo cuando el poeta no se atiene al esquema de 17 sílabas y al uso del kigo. Sin embargo, en esa aparente sencillez se encierra su dificultad porque el haiku es el arte de lo pequeño, el placer de descubrir lo extraordinario en lo ordinario de la vida cotidiana.

Hay que tener en cuenta que el haiku japonés nace en un entorno muy influido por el Budismo; para los budistas la “contemplación” es la clave y mucho más importante que el pensamiento; la realidad no admite comparación ni metáfora alguna, por ello el haiku se refiere a lo que es, no a un elemento interpretativo introducido por el poeta. De la misma manera y debido a la influencia Zen, la idea oriental de la naturaleza dista mucho de la nuestra; en oriente la naturaleza y el ser humano están unidos, discurren por caminos paralelos y encierra las más profundas enseñanzas.

Otra norma importante con respecto al haiku tradicional es la exclusión del uso de metáforas, analogías y del “yo” como pronombre personal. La razón se encuentra en su propia esencia: es un poema inacabado, un diálogo entre el haijin –el poeta– y el lector. La metáfora es, al fin y al cabo, un nexo y como tal no deja sitio a la imaginación.

Si decimos “la luna es una perla”, estamos comparando la luna y la perla. El vínculo entre ambas lo representa algo en común: el blanco. Así presentamos al lector una escena totalmente resuelta, sin espacio para que este último recree un sentido.

En cuanto al uso del pronombre personal, es decir, marcar la presencia del poeta de otros en el haiku, la regla general es eludirlo pero tampoco se trata de una prohibición absoluta. Puede utilizarse siempre que el poeta forme parte del evento que se narra como protagonista, no como un simple espectador. Los sentimientos y emociones no se mencionan directamente en el poema, se describen mediante elementos como el color, la estación,…

Por último, es conveniente destacar el tiempo del poema: el presente; el haiku es; es lo que sucede en ese momento y en ese lugar, una invitación a descubrir la vida.

(*) Fuente: Carlos Fleitas. Cómo escribir un Haiku

“Apoyada en un árbol desnudo
de raras hojas
una noche estrellada”.

M. Shiki

Reina, 9 de noviembre