Y te detienes
ante la cascada, rubí
Incandescente
Que tus labios ansían…,
Y bebes dulcemente
Y te detienes
ante la cascada, rubí
Incandescente
Que tus labios ansían…,
Y bebes dulcemente

Derramado ya
tierno néctar, liban tus
labios ávidos
entre la abierta rosa.
Lengua hambrienta, se sacia.
Dulce de leche
afluye por tu fuente
erguida y tensa.
Temblorosa su boca
ansía tu alimento.
Reina
El Tanka es un poema corto, sin rima de cinco versos (5-7-5-7-7 sílabas); el tercer verso es el eje que relaciona los dos primeros con los dos últimos.
Directamente relacionado con el Haiku (tres versos de 5-7-5), servía para transmitir mensajes secretos entre amantes. Después fue evolucionando y los poetas compusieron Tanka para el amor, sobre la naturaleza, para los niños recién nacidos…
Tanto el Haiku como el Tanka se han ido incorporando a la poesía y la literatura occidental. Autores tan magníficos como Borges han adaptado a nuestra lengua esta estrofa tan característica de la poesía oriental:
“Alto en la cumbre
todo el jardín es luna,
luna de oro.
Más precioso es el roce
de tu boca en la sombra.La voz del ave
que la penumbra esconde
ha enmudecido.
Andas por tu jardín.
Algo, lo sé, te falta.”
Sin presiones ni prisiones, sin amarras ni mordazas. Sola.
¡Ser de nuevo!
Reina.

“No sé si un sol desmedido y burlónme atravesará de punta a puntacuando salten de mi pecho todos los gritos guardados,cuando se rompan las oscuridadesde mi perfecta catedral secretacon el sostenido sonido del órgano medievalululando su voz de parto,su alarido de queja y de tristeza”.
Gioconda Belli. Conjuros de la memoria

Ayer dibujaste un poema: silueta de mis húmedos labios,
tu lengua el pincel, perfecto el trazo.
Ambarina miel tu ansia, gruta rosácea mi boca entreabierta,
eco del placer ahogado en tu tintero, fantasivo(*) óleo de nuestro beso.
Azul, rojo ardiente, boceto del brillo, presagio del fuego inmediato,
rotulado el deseo en un lienzo anaranjado.
Reina, 4 de agosto de 2010
(*) Fantasivo: En poesía uno se permite algunas licencias, pero en mi uso hay una palabra que quise saber si para el idioma significaba lo que yo quería decir… y sí. Francisco Pinzón Bedoya