Juegos de tankas

No calma el agua
la sed que me consume
bajo la lluvia;
¡Derrama tu rocío
ardiente entre mis labios!

Y te detienes

ante la cascada, rubí

Incandescente

Que tus labios ansían…,

Y bebes dulcemente

Tankas (des)encadenados

Derramado ya
tierno néctar, liban tus
labios ávidos
entre la abierta rosa.
Lengua hambrienta, se sacia.

Dulce de leche
afluye por tu fuente
erguida y tensa.
Temblorosa su  boca
ansía tu alimento.

Reina


El Tanka es un poema corto, sin rima de cinco versos (5-7-5-7-7 sílabas); el tercer verso es el eje que relaciona los dos primeros con los dos últimos.

Directamente relacionado con el Haiku (tres versos de 5-7-5), servía para transmitir mensajes secretos entre amantes. Después fue evolucionando y los poetas compusieron Tanka  para el amor, sobre la naturaleza, para los niños recién nacidos…

Tanto el Haiku como el Tanka se han ido incorporando a la poesía y la literatura occidental. Autores tan magníficos como Borges han adaptado a nuestra lengua esta estrofa tan característica de la poesía oriental:

“Alto en la cumbre
todo el jardín es luna,
luna de oro.
Más precioso es el roce
de tu boca en la sombra.

La voz del ave
que la penumbra esconde
ha enmudecido.
Andas por tu jardín.
Algo, lo sé, te falta.”

(Re)encontrándome

Renacer serpenteando entre las aguas turbulentas, mar despiadado que mis ojos engendraron.
Planear por el agua…
Extender las alas y levantar mi vuelo, desprenderme del suelo sin miedo. Me impulsa la brisa, la mar ya en calma.
Nadar por el cielo…

Sin presiones ni prisiones, sin amarras ni mordazas. Sola.
¡Ser de nuevo!

Reina.


“No sé si un sol desmedido y burlón
me atravesará de punta a punta
cuando salten de mi pecho todos los gritos guardados,
cuando se rompan las oscuridades
de mi perfecta catedral secreta
con el sostenido sonido del órgano medieval
ululando su voz de parto,
su alarido de queja y de tristeza”.

Gioconda Belli. Conjuros de la memoria

Besar(te)

Ayer dibujaste un poema: silueta de mis húmedos labios,

tu lengua el pincel, perfecto el trazo.

Ambarina miel tu ansia, gruta rosácea mi boca entreabierta,

eco del placer ahogado en tu tintero, fantasivo(*) óleo de nuestro beso.

Azul, rojo ardiente, boceto del brillo, presagio del fuego inmediato,

rotulado el deseo en un lienzo anaranjado.

Reina, 4 de agosto de 2010

(*) Fantasivo: En poesía uno se permite algunas licencias, pero en mi uso hay una palabra que quise saber si para el idioma significaba lo que yo quería decir… y sí. Francisco Pinzón Bedoya