Desayuno en Tiffany`s. Truman Capote

 

Han pasado 50 años (1961) desde que se rodó y estrenó Breakfast at Tiffany’s  —en español, Desayuno con diamantes— basada en la novela de Truman Capote y protagonizada por Audrey Hepburn y George Peppard. Para conmemorar el evento la Editorial Anagrama ha publicado una nueva edición del libro que inspiró el exitoso film norteamericano.

Desayuno en Tiffany’s (1958) es una nouvelle (novela corta) cautivadora, de una calidad literaria excepcional. Descripciones breves, diálogos frescos, ágiles, espontáneos y fluidos que narran la historia de Holly Golightly, una cautivadora mujer que vive en un barrio acomodado de Nueva York  junto a un gato sin nombre -símbolo de la ausencia de raíces-, rodeada de hombres adinerados, diplomáticos, aspirantes a estrellas de Hollywood y cazafortunas que suelen asistir a sus fiestas.

La calle del Espejo.

Madrid

Pensando en poesía y en estirar las piernas, Natasha se asoma al pequeño balcón y se apoya en la baranda de forja para contemplar el maravilloso atardecer del verano en Madrid. Un mar de tejados rojizos y negros se dibujan sobre un cielo que poco a poco se difumina, cediendo su azul a los tonos anaranjados de un sol ya casi exhausto tras la batalla librada durante todo el día; un sol rebelde y persistente que, muy a su pesar, se rinde ante la suave penumbra de la noche retirándose lentamente. Al fondo, se alza la cúpula de la Capilla Real con su reluciente esfera dorada aún reflejando los últimos coletazos de ese sol tozudo que se resiste a marchar sin antes pronunciar la última palabra. Su vista apenas alcanza a percibir el asfalto gris recalentado por el tráfico incesante y el asfixiante mes julio madrileño. Ni falta que le hace; le basta el rumor de los motores y la bocina de algún que otro conductor impaciente por salir como una exhalación del recién estrenado semáforo en verde para detenerse en el siguiente, unos trescientos metros más allá. Se ríe en alto, ¡siempre le ha parecido tan ridícula esa actitud!

Libros para llevar

lLibrosLlegó el verano, el calor y el color, los días eternos y sus mágicas noches, las ansiadas vacaciones en la playa, en la montaña o en la ciudad… No importa dónde, todo brilla cuando dejamos de correr y recuperamos el tiempo, nuestro tiempo. Tiempo para todo lo que nos gusta y, como no, tiempo para disfrutar de la lectura.

Y, ¿qué me llevo? Bueno, pues no es precisamente una cuestión baladí pero a lo mejor os ayuda esta pequeña selección.

Cuatro siestas. III-Invierno.

Las calles blancas y frías  imponen la ley del silencio, un silencio que sólo el silbido de un viento gélido se atreve a romper. El mismo que golpea las contraventanas aún abiertas para permitir que la habitación se ilumine con los últimos suspiros de esa pálida luz invernal. Fuera empieza a nevar.