Cuatro siestas. II- Otoño.

 

Cae la tarde plomiza y gris. Demoledora, la incesante lluvia impone su luz mortecina; todo cede ante su inquietante cadencia, silenciosa, implacable. El asfalto de las calles vacías se funde con un cielo tan sombrío y amenazador que nadie se atreve a perturbar.

Cuatro siestas. I-Verano.

La calma y el bochorno han tomado la tarde; nada rompe el silencio salvo el monótono canto de las cigarras, las únicas que osan desafiar al sofocante verano. Nadie más se atreve a poner un pie en la calle.

Mientras, en el interior de la silenciosa habitación un antiguo ventilador suspendido del techo balancea sus aspas con parsimonia agitando con pesadez el aire y las cortinas cerradas que regalan al sol un pequeño resquicio por donde colarse sin permiso y atisbar, descarado, el bello cuerpo de una mujer que dormita en su cama.

Entropía. El placer del caos.

Entropía
Según la RAE, Entropía es, entre otras acepciones, la medida del desorden de un sistema. Sin embargo, y sin contradecir a tan insigne institución,  la palabra en su origen (griego, por cierto) significaba giro, alternativa, cambio, evolución…

Y esto me va gustando más. Me gusta porque me da más juego, porque siempre me ha gustado jugar y fluir, fluir y mezclar, fluir y dejar fluir, jugar con las palabras y que las palabras fluyan desordenadas, sin sentido aparente. Y también me gusta el caos porque es el caos y su desordenado juego el único capaz de conseguir el equilibrio perfecto. Porque el azar, el destino, la suerte y el caos son los ingredientes principales de mi juego y mi Entropía. De la mía, de la tuya, de la nuestra y de la de Javier.

Porque Javier ha fundado una nueva Entropía para nosotros: “Revista de relatos ilustrados cuya finalidad es el fomento de la lectura, para los no iniciados, y el deleite para los lectores habituales. Saltarás de relatos de ciencia ficción a la emocionante Edad Media, pasando por la intriga policíaca, el terror… con el único límite de tu imaginación”.

Y podemos leer, escribir, participar, jugar con las palabras, fluir y dejar fluir… Y caer en la Entropía y en el placer del caos.

Reina, 5 de junio de 2011

Además, este primer número de Entropía incluye un relato mío: Casualidad.

Casualidad, azar, destino, suerte… Y sueños que se pueden cumplir.

¿Qué es poesía…?

…Y sin vacilar un segundo viajamos hasta Sevilla con Bécquer —poesía eres tú— y el romanticismo.

La poesía nos conduce directamente al amor, al desamor, a la vida, a la alegría, al sufrimiento, al deseo, al sentimiento profundo, a la emoción, al triunfo de lo irracional… Es el primer impulso porque, sin duda alguna, todo eso es poesía. Poesía es eso y más, todo eso y mucho más. Porque la poesía es un arma cargada de futuro.

La poesía, como la música, existe desde el origen de los tiempos, porque vivir sin poesía o sin música no será imposible —supongo—  pero seguro el mundo se convertiría en un lugar aún más insufrible, inhóspito y aciago. Porque la poesía, como el mar, el siempre mar, ya estaba y era.

Porque la poesía, además de un pretexto para sentir tus dedos dibujando historias en mi pelo, es capaz de regalarme la belleza de un pobre cubo de la basura.

Poesía es desmayarse, atreverse, estar furioso, es ir y volver, encontrarse, encontrar, sucederse, suceder. Es táctica y estrategia, una batalla ganada —o perdida—, es sorprenderse, es fluir y huir

Es una tarde de verano, la tarde anterior a la tormenta con truenos en el cielo, una mañana de primavera, dulce y cantarina; ocre, naranja y roja en otoño, o una lluvia airada que estremece en invierno.

Y…

“Si hay poesía subterránea
en mis palabras, solo tú
lo sabes. En ti ha de acabar,
puesto que fuiste tú su origen.

José Hierro

  1. Bécquer.
  2. Gabriel Celaya.
  3. J.L Borges.
  4. G. Belli.
  5. Rafael Morales.
  6. Lope de Vega.
  7. M. Benedetti.
  8. Luis Gª Montero.
  9. José Hierro

Y para ti, ¿qué es poesía? ¿Te apetece contármelo?

Reina, 21 de marzo de 2011